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Se define hoy la situación del argentino preso en Rusia

Kevin Hoistacher está en una cárcel de San Petersburgo desde el 21 de julio. La sentencia se conocerá en pocas horas y si es hallado culpable, podría pasar entre tres y siete años en prisión. 

La pesadilla de Kevin Hoistacher, de 24 años, comenzó hace casi dos meses. Fue detenido el 21 de julio en la ciudad de Vyborgla, en la frontera entre Rusia y Finlandia, a donde volvía luego de dejar a un amigo en el aeropuerto de San Petersburgo. El joven traía en una caja de cigarrillos dos hojas de marihuana, que no pesan más de medio gramo. Al ser detectado por perros entrenados para detectar droga, fue detenido y terminó en una cárcel, incomunicado, sin derecho a comer ni bañarse todos los días y con la posibilidad real de recibir una condena de 3 a 7 años por tráfico de estupefacientes.

Después de una gran lucha por parte de su familia y con el apoyo del Consulado argentino en Rusia, se logró adelantar para hoy el juicio, cuya fecha inicial era el 21 de septiembre. Si la Justicia de ese país entiende que el argentino pretendía comercializar esa pequeña cantidad de droga en lugar de usarla para su consumo, podría ser hallado culpable y enviado a un penal de Siberia.

La estrategia de la defensa era lograr que cambiaran la carátula de la causa. Kevin está acusado de “contrabando agravado” y su abogado pretendía que se lo acusara de “tenencia simple”, lo que implicaría una pena máxima de seis meses, con la posibilidad de ser excarcelado con el pago de una fianza. Sin embargo, su pedido fue negado y su situación se complica cada vez más.

A través de su cuenta de Facebook, Beatriz Rossano, la mamá de Kevin, que se encuentra en Rusia a la espera del veredicto, comunicó que fue a visitar a su hijo a la prisión y que el letrado le comunicó que la imputación por tenencia no está contemplada ya que “fue detenido en la aduana”. Además de ser condenado con entre 3 y 7 años de cárcel, “podría ser derivado a la cárcel de Siberia”. “La verdad es que tengo miedo de lo que pueda pasar”, añadió. “Tenemos todas las cartas en la mesa, el Cónsul va a pedir la palabra y hay una carta desde Cancillería”, dijo.

“Estamos esperando, pero la situación es grave. Él no sabe mucho lo que pasa. Le damos fuerza y lo vemos por medio de un vidrio”, describió ayer Beatriz en la previa del juicio. Kevin está casado con la finlandesa Noora Hoistacher, una joven artista plástica.

Desde pequeño se interesó por los idiomas y gracias a eso, hoy es políglota, tiene un máster en inglés obtenido en Manchester a los 16 años, habla con fluidez chino mandarín, ruso y estudia finlandés en la universidad en Tamperes, a 170 kilómetros al norte de Helsinki, donde también vive desde el 2012. En Buenos Aires hizo dos años de Agronomía en la Universidad de Morón antes de abandonar el país hace cinco para recorrer el mundo y aprender lenguas.

En el penal ruso estuvo muchas veces incomunicado, sin derecho a comer ni bañarse todos los días. “No puedo hablar en español con mi hijo: cuando lo visito, tengo que pagar una traductora para poder hablar con él porque si pronuncio algo en español me retiran de la sala. No puedo tocarlo porque está detrás de una pantalla de vidrio en la cárcel. No hay luz, no le dan de comer y no lo dejan bañar porque no hay agua. Tengo solamente permiso para verlo dos horas al mes”, contó la mamá.

 Fuente:sinmordaza

 

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